De turismo por Grecia
Llevo un par de semanas sin escribir y la verdad es que hay bastantes novedades en el frente. Lo primero que me veo obligado a comentaros es un par de bajas importantes que hemos sufrido. Emi e Ignacio está de vuelta en Cuenca. Quién sabe si mientras estoy escribiendo esto están brindando con una copa de resoli en algún bar conquense (espero que no porque son las 11:00 de la mañana de un miércoles). Os echaremos de menos, compañeros.
Foto con los conquenses en una de las muchas y diversas actividades culturales que hacíamos todos juntos (en este caso, cata de cerveza)
En cuanto a nuestro proyecto, si algo está claro, es que se quieren deshacer de nosotros como sea. No me refiero a que quieran matarnos sino a que tienen más ganas que nosotros de que terminemos. Ahora el tutor le ha pasado la “pelota” a un alumno suyo de postgrado que nos va a ayudar a modificar un código en MatLab para hacer unas simulaciones. ¡Lo que sea, pero queremos empezar terminar ya! Esperamos poder empezar a trabajar duro esta semana o la que viene.
Por último, aprovechado la visita de Laura, me he tomado unos días de descanso y hemos hecho algo de turismo. Los destinos que elegimos fueron la isla de Santorini y la península del Peloponeso. Recomiendo a todo el mundo que no busque turismo playero y comercial visitar la isla de Santorini en temporada baja de turismo. Es una auténtica maravilla pasear por sus pueblos, en especial por Οία, cuando están completamente desiertos y disfrutar del famoso contraste del colorido de sus casas e iglesias (azul y blanco principalmente). Si bien es cierto que al final te arriesgas a encontrarte con mal tiempo, con lluvia en nuestro caso, por lo que tuvimos que adelantar nuestra vuelta a Atenas un día. De todos modos, alquilando un coche y madrugando, con un día debería ser más que suficiente para poder disfrutar de las zonas más importantes y bonitas de la isla. También se puede optar por un transporte mucho más ecológico y tradicional: el burro. Eso sí, os recomiendo llevaros algún tipo de entretenimiento para las más de ocho horas que dura el viaje en barco a la isla.
Lugareño en Santorini
Vista del mar desde Ημεροβιγλί (Imerovigli), Santorini
Οία (Ia), Santorini
Iglesia con tejado azul en Οία (Ia), Santorini
Iglesia en Ημεροβιγλί (Imerovigli), Santorini
Medio de transporte ecológico en Santorini
Típica foto en Οία (Ia), Santorini
Foto de la Caldera, Santorini
Iglesia en Οία (Ia), Santorini
Atardecer canino
Queda claro, ¿no?
La segunda parte del viaje la organizamos gracias a los consejos de Edu, otro compañero Erasmus de Madrid. Para esta parte del viaje, que duró dos días, también alquilamos un coche. Fuimos a la zona del Peloponeso, al oeste de Atenas. En primer lugar visitamos el famoso canal de Corinto, construido en el siglo XIX y con una longitud de 6,3 km, une el golfo de Corinto y el mar Egeo, evitando a los barcos un rodeo de casi 400 km.
Canal de Corinto
Continuamos el viaje hacia el Acrocorinto. El Acrocorinto es una fortaleza situada en una elevación rocosa que fue usada como acrópolis en la antigüedad. Lo único que queda en pie son las murallas y la puerta de acceso a la fortaleza pero están en buen estado de conservación. No conozco exactamente la altura de la elevación donde se encuentra el Acrocorinto pero estaba cubierto completamente de nieve por lo que no pudimos subir tan arriba como queríamos.
Acrocorinto
Nieve en el Acrocorinto (sí sí, en Grecia)
La siguiente parada de nuestro viaje fue el yacimiento arqueológico de Epidravros. El yacimiento como tal no merece mucho la pena cuando ya has visitado varios lugares similares en Grecia (salvo el trasfondo histórico que tiene cada uno claro, pero se lo dejo a los apasionados de la antigua civilización griega). Sin embargo, el teatro que se encuentra en la misma zona que el yacimiento es sencillamente impresionante. En primer lugar por sus dimensiones. Y en segundo lugar porque si te colocas en el centro del mismo, abajo en la arena, y hablas o emites cualquier sonido, puedes oír como reverbera en el teatro, exactamente igual que si tuvieras un micrófono.
Turista poniendo a prueba la acústica del teatro de Epidavros
Gradas del teatro de Epidavros
El último destino del primero día de viaje por el Peloponeso, donde además pasamos la noche, fue la ciudad de Nafplio, situada en el golfo Argólico y que cuenta con una población de unos 20.000 habitantes. Sin duda, lo que más merece la pena de esta ciudad es perderse por sus estrechas calles, las cuales te recuerdan inevitablemente al céntrico barrio ateniense de Plaka. A esto hay que añadir sus espectaculares puestas de sol.
Puesta de sol en Nafplio
Puesta de sol en Nafplio
Al día siguiente madrugamos para poder subir tranquilamente la fortaleza de Palamidi. Para ver dicha fortaleza subimos alrededor de 357 millones de escalones (más o menos unos quince o veinte minutos subiendo escaleras de forma ininterrumpida). Tal vez para un castellano que haya viajado un poco por Castilla y León, una fortaleza o castillo no le llame mucho la atención pero cabe destacar que la fortaleza de Palamidi se encuentra en bastante buen estado y que las vistas después de subir 357 millones de escaleras son espectaculares.
Panorámica desde la fortaleza de Palamidi (Nafplio)
Fortaleza de Palamidi (Nafplio)
Por último, y ya de camino de regreso a Atenas, paramos en el yacimiento arqueológico de Micenas, unos de los mayores centros de la civilización griega antigua. La acrópolis y las tumbas no se encuentran en muy buen estado de conservación pero el museo recoge piezas de artesanía de la época en buen estado.
Tumbas en Micenas
Yacimiento arqueológico de Micenas
Micenas
Y eso es todo lo que os puedo contar hasta el momento. Por cierto, me apunto por aquí que un día tengo que hacer inventario en el blog de todas las cosas que se nos han ido rompiendo o estropeando en la casa de Atenas. No os lo vais a creer.
Alberto Sánchez :: Feb.18.2009 :: Viajes :: 1 Comment »

