Estaba tardando demasiado
Y al final pasó lo que tenía que haber pasado hace tiempo.
Receta griega
Y es que esto de viajar en autobús sin pagar al final nos tenía que pasar factura. Fue el lunes. Ibamos Yeray y yo en el bus 235 a coger el metro de Evanguelismós. Cuando nos vamos a bajar un hombre nos coge del brazo y empieza a gritarnos cosas sin sentido. Nos enseña su tarjeta de acreditación de tamaño folio. No cabe duda de que es el revisor pero nos hacemos los orejas. “Tickets tickets“, nos dice. Ya no tenemos excusa, así que intento una acción evasiva. Saco de mi bolsillo dos tickets de metro (con los tickets de metro también puedes viajar en autobús y tranvía). Uno con fecha del 26 y otro del 27 (el día de la multa) pero que había dejado de ser válido hacía unas dos o tres horas. Primero le enseño el del 26. “Οχι οχι“, es decir, no no. Acto seguido saco el ticket del día 27. A la desesperada. Coño, coño… ¡funciona! El hombre al ver la fecha da por hecho que el ticket es válido, sin mirar la hora. Turno de Yeray. Saca un billete del día 27 que ha comprado y validado a la misma hora que yo. No cuela. Γαμοτο (joder). Multa. Enseña su carné de estudiante. Le hacen descuento. La multa es sólo de 30€.
Como me he librado de la multa, Yeray decide romperme los pantalones.
Pantalones rotos
En realidad fue culpa mía. Sólo se me ocurre pedirle que me enseñe como es eso de la lucha canaria después de haberle puesto una receta el revisor del bus.
Por cierto. Hoy, para variar. Huelga general en el metro, sin servicios mínimos. Al más puro estilo griego.
Alberto Sánchez :: Oct.30.2008 :: Viajes :: No Comments »










